Platos para compartir en Palma: qué pedir en La Vasca
Hay comidas que funcionan mejor cuando la mesa se llena poco a poco. Primero algo pequeño para abrir boca, después varios platos al centro, luego algo más contundente y, si todavía queda sitio, un postre compartido que alguien jura que solo va a probar.
En La Vasca entendemos la comida así: como una mesa viva, con platos pensados para compartir, probar y disfrutar sin tener que elegir un único camino. Nuestra carta combina pintxos, clásicos del norte, producto de mercado, carnes, pescados y postres pensados para rematar la experiencia.
Si buscas platos para compartir en Palma, La Vasca es una forma directa de vivir esa idea en pleno centro: pedir varios bocados, dejar que la comida avance al ritmo de la mesa y construir el plan según el hambre, la compañía y las ganas de probar.
Una carta pensada para compartir en Palma centro
Comer en el centro de Palma no siempre tiene que significar pedir un plato por persona y mirar de reojo lo que ha pedido el resto. En La Vasca, la carta invita justo a lo contrario: compartir, mezclar y hacer que todos prueben un poco de todo.
Puedes empezar con un pintxo, seguir con platos al centro y terminar con una carne, un pescado o un postre para compartir. Esa flexibilidad permite que cada mesa encuentre su propio ritmo, sin convertir la comida en una decisión rígida desde el primer minuto.
La idea es sencilla: producto, platos reconocibles y una forma de comer muy nuestra, donde la mesa manda más que el orden clásico de primero, segundo y postre.
Pintxos y clásicos para empezar la mesa
Los pintxos son una de las formas más naturales de arrancar una comida en La Vasca. Son directos, sabrosos y permiten empezar con varios bocados antes de pasar a platos más grandes. Entre ellos están el Rabowich, la tosta de foie a la plancha, el Bocatín de Solomillo, el Tako Marrano, la flor de alcachofa, la Mini burger La Vasca, el Perrito La Vasca y el Mini brioche Bravo.
El Rabowich, nuestro mini sándwich de rabo de buey con crema de queso y confitura de albaricoque, es uno de esos pintxos que casi siempre acaba en la mesa. También funcionan muy bien opciones como la flor de alcachofa con aceite de trufa y queso Idiazabal rallado o el Mini brioche Bravo, con steak tartar, huevo de codorniz, salsa picantona y patata paja.
Después llegan los clásicos para pedir al centro: ensaladilla rusa La Vasca, tomates de temporada, tártaro de atún rojo, steak tartar, croquetas, huevos rotos, txistorra de Navarra, morcilla de Burgos, torreznos de Soria, gildas, anchoas o boquerones aliñados. Platos que no necesitan demasiada explicación porque están pensados precisamente para eso: ponerlos en medio y dejar que la mesa haga su trabajo.
Carnes, pescados y platos al centro
Cuando la comida pide algo más contundente, la carta de La Vasca también mantiene esa idea de compartir. El bloque de carnes y pescados está pensado para seguir al centro de la mesa, sin cambiar el tono de la experiencia.
Entre los pescados, encontramos propuestas como el pulpo a la brasa con patata panadera y pimentón de la Vera, los tacos de merluza a la romana, el bacalao gratinado con alioli de miel o el bacalao brasa con patata panadera y pimientos rojos asados.
En carnes, la carta incluye el entrecot de vaca vieja Simmental, el secreto ibérico confitado en manteca, la carrillera de ternera en su jugo con puré de patata trufado y la Burger de La Vasca, elaborada con 100 % ternera, doble cheddar, lechuga romana, tomate rosa, bacon crujiente, cebolla frita y nuestra mayonesa.
Aquí no se trata de complicarse. Se trata de elegir uno o varios platos, ponerlos al centro y seguir disfrutando de la comida sin convertir la mesa en una hoja de cálculo. Bastante tragedia administrativa hay ya fuera del restaurante.
Postres para rematar la comida
Una comida compartida también merece un final a la altura. En La Vasca, los postres siguen esa misma lógica: clásicos reconocibles, pensados para cerrar la experiencia sin salirse del tono de la carta.
La tarta de queso de La Vasca, con miel y nueces, es uno de esos postres que siempre apetece. También están el Goxua Clásico de Vitoria, con inspiración mallorquina a base de ensaimada con licor, crema pastelera, nata montada y azúcar quemado; la Pantxineta, con hojaldre relleno de crema, base de almendra y helado de vainilla; el cremoso de Nutella y Kinder Bueno; y la torrija con helado de cítricos.
Son postres para pedir una cuchara de más y fingir que todos van a respetar las porciones. Una ficción preciosa, pero poco realista.
Reserva tu mesa en La Vasca
Si buscas platos para compartir en Palma, en La Vasca te esperamos con una carta pensada para reunir a la mesa: pintxos, clásicos del norte, carnes, pescados y postres para disfrutar sin prisas.
Estamos en pleno centro de Palma, con una propuesta directa, reconocible y pensada para probar varios platos, pedir al centro y dejar que la comida avance a su ritmo.
Reserva tu mesa en La Vasca y descubre una forma muy nuestra de compartir.